viernes, septiembre 12, 2008

Missing...

Sweet shiny heaven,
slowly dancing between your legs...
fleury prophesies are coming,
as my body trembles inside your lips and devours your head...
Missing your touch, your holy darken spirit,
my fingers discover new ways to speech...
I just can't stand it, i just can't resist
A purple-colored fairy kisses my back, my lower neck
and flickering wings banish thru hard hearted spirit
'cause all is heated,
and slippery corrupted...

Diplomado en tramitología III

Seis módulos de atención ubicados al lado derecho de aquel oscuro y extraño centro de servicio, corresponden al área de licencias. Tan sólo una mujer los atiende. Dos "supervisores" se acercan a mí y me preguntan a qué es a lo que voy. Ninguno me pregunta qué documentación traigo o si tengo alguna duda. Soy muy cortés y respondo que estoy esperando mi turno. En verdad. Mi ánimo destilaba armonía. La paciencia era mi estandarte y sobre todo no tenía prisa al conocer cómo se mueven los hilos de la burocracia. Mi mentalidad parecía la adecuada.

Mi turno. Un amable buenos días es intercambiado entre la mujer "multimodular" y una servidora. Me mira. Analiza mi línea de captura recién pagada en el banco.

-"¿Quién te explicó qué había que hacer?- me cuestiona con un halo incisivo.

-"Nadie, me metí anoche a la página de SETRAVI para extraer la información necesaria".

-"Ah pues mira, fíjate que tienes que leer aquí"-
me señala las letras chiquitas y rojas-"Hasta dentro de 48 horas puedes venir porque es lo que tarda tu pago en ser procesado en el sistema".

-"Pues tengo manera de comprobrar que ya pagué"-
contestó muy convencida- "por algo en el banco dan la ficha de depósito, ¿no?"

Me mira resignada, toma mis documentos y comienza a pelearse con el sistema. Vuelve a analizar mi ficha y una sonrisa curiosa aflora de su rostro.

-"Ves porqué hay que venir primero a preguntar"- una parte de mí en ese instante se siente vulnerada. Hace mucho hincapié en que debía ir primero al módulo a preguntar para que salgan bien las cosas -"Tu ficha está mal. Pagaste una línea de captura más cara que la que te corresponde y aunque sea para la Licencia Tipo A, dado que tú eras de las viejas licencias de cinco años te tocaba el otro pago. El sistema no me va a dejar meter esta línea de captura. Tienes que ver si en el banco te devuelven el dinero dado que ahorita acabas de pagar (jajajaja si, claro) o ir a a la SETRAVI en la colonia Roma a solicitar una reposición de tu dinero. En 21 días te lo regresan (!!!!!!!)".

-"Oiga inténtele en el sistema para ver si pasa mi línea de captura" -una negativa rotunda- "No puedo creer que por pagar de más estoy mal. No me puedo esperar 21 días para que me devuelvan mi dinero porque mi licencia está vencidad".

-"Ahhh pues vuelve a pagar, pero ahora sí lo que te corresponde. Es más, aquí afuera venden líneas de captura (ahhh, ¿venden algo que se supone es gratuito?!), vas al banco, pagas y si te apuras regresas conmigo y hoy mismo tienes tu licencia".

Todo el tiempo trato de sonreir. Insisto. Nada. Una mezcla de impotencia, frustración, coraje y encabronamiento se apodera de mí. Me despido mientras le agradezco. Una parte de mí desea mandarla al carajo. Pero igual me voy a quedar sin licencia así que al salir prefiero vociferar cuanta mentada conozco. Ante todo soy un ser de paz. Oscurita, pero de paz...

Le marco a un amigo en busca de apoyo. Ni modo. Voy a tener que hacer uso del tráfico de influencias.

Pero cuál es mi sorpresa ya que ni eso funciona.

Me vuelvo a encabronar.

Compro unos cigarros en un puesto al lado de las "líneas de captura". Abro la cajetilla y enciendo uno. Me siento al pie de una escalinata. Estoy demasiado molesta. Sobre todo porque no tengo más dinero para volver a pagar. Maldita frustración. Por algo por un rato le discutí a la mujero del módulo que no había sido mi culpa la ambiguedad en la información de la página.

"Ay es que por eso hay que venir a asesorarse primero aquí al módulo. Porque si fuera mi culpa el haberte explicado mal, algo podríamos hacer" -

Eso verdaderamente es no tener madre. Para unas cosas se puede para otras no.

Suspiro.

Miro la hora.

Última bocanada a mi cigarro.

Creo que mejor me regreso a trabajar....

martes, septiembre 09, 2008

Diplomado en tramitología II

Todo perfecto en el banco.
Pago en orden.
Me percato de una leyenda en rojo y letras chiquitas sobre esperar 48 horas para realizar trámites tras un pago. Se me hace un tanto absurdo cuando traigo mi ficha de depósito y ha sido realizado en efectivo.
Prosigo mi camino.
Estoy de buen ánimo. Un día soleado y aparentemente tranquilo.
Llego al módulo de licencias de la delegación.
La acostumbrada fila. Esa que aunque no es infinita, tiene un andar de excesiva pasividad. Reviso nuevamente los requisitos colocados en la entrada. Al parecer coincide mi pago con las especificaciones. Me relajo. No tenía caso quejarme de la tardanza, dado que se me había hecho un poco tarde, además de que aún estaba a tiempo de regresar a buena hora a continuar con el ritmo oficinista. Miro un anuncio en cartulina: "Plumas cinco pesos, con el bolero"... Sonrío. Eso de las vocaciones alternas parece un gran negocio para aquel señor que limpia los zapatos de un burócrata.

Sigo mi espera. Una camioneta destartalada se estaciona al pie de aquellas escalinatas. Galletas, papas de variados sabores, chicharrones, jugos enlatados, cigarros y un letrero en cartulina verde y esterbrook azul "Aquí, líneas de captura"...

"¿Líneas de captura?" Me pregunto en silencio. Vaya, eso si es saberle buscar al negocio. Sólo faltaba que aquel comerciante de camioneta destartalada trajera una Macbook Pro con impresora láser. Nunca me despejé esa inquietud. Y creo que hasta la fecha vivo con la interrogante de conocer el sistema de aquel vendedor callejero...

Un chico de unos 17 años está enfrente mío con su papá. Discuten sobre los trámites. Caen en cuenta que les falta el curso de manejo para que al adolescente le permitan sacar un permiso de conductor. "Uyyyy ese curso le va a salir como en mil varos jefe" comenta un joven al frente de ellos en la fila. Mejor váyase a un módulo del Estado de México. Ahí lo puede sacar sin tanto rollo. Platican. Lo analizan. Cuando caigo en cuenta, se han ido....

Qué afortunados...

Diplomado en tramitología I

Durante un pequeño instante pérdido en el tiempo de hacía ocho anocheceres, comencé a planificar un par de detalles previos a un hecho significativo para mi vida y la de alguien que quiero mucho.

Viaje en carretera.

Una delicia introspectiva.

Un destino exquisito.

Y en un universo de papeles me sumergí para descubrir casi en punto de la medianoche que mi licencia había vencido. Ante el temor de manejar desprotegida en una ciudad de contrastes, donde no es que las leyes se apliquen en rigor, sino que el destino (o la charada política, lo que suceda primero) te tome de impreviso, aunado al hecho de un largo recorrido que cruzaría tres estados, decidí buscar una solución inmediata.

Navegue por este espacio de profundo conocimiento, que aunque no posee la verdad absoluta facilita los procesos -o eso ingenuamente pensé esa noche- para buscar formatos, costos y requisitos, para así tener todo listo por la mañana. Cual fue mi sorpresa al encontrarme términos ambiguos, formatos imprecisos y sobre todo explicaciones nulas que me brindaran orientación. Por largo tiempo busqué y recapacité. El sueño también vencía, pero estaba decidida a tener preparadas las cosas. Pasó largo rato y seguí sumergida en la controversia. Decidí imprimir aquel de mayor costo, que en primera instancia asemejaba lo que yo buscaba, hice cálculos monetarios y organicé un poco los detalles. Pago en el banco, viaje a la Delegación y después al trabajo. Todo quedaba de camino. Preparé un mensaje para enviarlo a temprana hora al gran jefe pluma blanca y así estar lo más pronto posible en mis ocupaciones, junto con una licencia nueva.

Vaya si sería ilusa...

domingo, septiembre 07, 2008

Un breve respiro...

Sí...
sé que tengo una crónica pendiente y un par de lectores en la red se preguntan ansiosos donde está la continuación...
Espero mañana poder proseguir con la historia que tengo inconclusa e iniciar otra que surgió entre los placeres del volante.
Hoy,
estoy agotada y aunque las letras cosquillean en mis dedos, la composición narrativa esta sonmolienta y acurrucada en una almohada de ideas.